También nos la colaron con esto. <strong>Los del ‘odio eterno al fútbol moderno’ debieron gozar lo suyo con lo de Son Moix</strong>. <strong>29 faltas, 48 minutos de juego efectivo</strong>, un hurto al espectador en toda regla. En Palma nadie echó de menos esa mitad de su entrada, seguro que un buen puñado de euros, que se llevó el viento. El fin justifica los medios cuando el fin conviene.

