El pasado mes de mayo todo se torció. Tras varias lesiones e incluso sufrir un atropello, <strong>Diego Rubio </strong>(Navaluenga, 1991) se fue al suelo en el Tour de Estonia. Acabaron operándole allí del brazo en una intervención que, ocho meses después, se ha convertido en su peor pesadilla. «No había por dónde cogerlo. Fue una negligencia que me destrozó la vida. Tras eso, el médico que cogió mi caso en España recogió un gran marrón. Ahora quizá me tengan que volver a operar, pero lo único que pienso es en volver a tener una vida normal», <strong>señala a MARCA</strong> sobre un drama que este jueves tuvo gran repercusión <a href=»https://www.elmundo.es/deportes/ciclismo/2023/02/01/63dab75d21efa021678b4596.html»>tras su publicación en ‘El Mundo’.</a>

