Tal y como venían vaticinando todos los expertos, sobre todo en la última semana del torneo, ayer Novak Djokovic se proclamó campeón en el Open de Australia, se volvió a subir a la cima del ranking e igualó a Rafael en número de Grand Slams. Por mucho que ya estemos habituados, lo conseguido por el jugador serbio es tan asombroso como admirable. Que 15 años después de aquel 2008 en que levantó su primer grande en Melbourne lo haya vuelto a hacer por décima vez allí (por vigesimosegunda en el cómputo total) y con un nivel tenístico tan impresionante debe maravillar por igual a la gente del propio mundo del tenis como al simple aficionado.

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