Una vez más Iago Aspas apareció en un instante crítico para auxiliar al Celta. De nuevo el emblema del equipo celeste se fundió con ese escudo que muestra en cada gol para que su equipo salga de un agujero. Ahí estaba el Celta cuando comenzó su partido contra el Athletic, penúltimo en la clasificación después de ganar apenas uno de sus últimos once duelos ligueros. Con todos los rivales directos, además, con el pie en la tabla del acelerador. Aspas le dio aliento una vez más a su equipo con un tanto que valió tres puntos y el Celta se escapa de la zona roja tras superar a un rival que fue a menos.

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