A principios de esta semana, después de haber sorteado a Alex de Miñaur en la tercera ronda, Novak Djokovic hizo una pequeña paradinha en su elocución, haciendo ver que no recordaba que se había cruzado con Stefanos Tsitsipas en la final de Roland Garros de 2021. “Tal vez él sea el más experimentado de los cuartofinalistas porque ha jugado rondas avanzadas de un Grand Slam, aunque no una final, ¿o estoy equivocado?”, dudó el serbio, obviando la remontada de hace dos años contra el griego en la única gran final que había disputado este último hasta hoy, día en el que ambos (9.30 Eurosport) se reencuentran en otro episodio definitivo, esta vez en Australia. “Oh, es verdad, es verdad… Perdonen, error mío, error mío”, se disculpaba el serbio.
DOS RACHAS IMPECABLES
Djokovic disputará hoy su 33ª final de un grande, la décima en el torneo australiano. Lo hará el de Belgrado (35 años)con el refuerzo anímico de saber que hasta ahora no ha perdido ninguna de ellas.
En Melbourne alzó su primer gran título y a partir de ese año, 2008, no falló. Triunfó de 2011 a 2013 y posteriormente entre 2015 y 2016; más adelante consiguió encadenar los éxitos de 2019 a 2021.
Djokovic abordará el pulso de hoy en la central con un rendimiento impecable. En este inicio de temporada ha disputado 11 partidos que recuenta por victorias.
En el caso de Tsitsipas, la dinámica es exactamente la misma; el griego ha firmado un pleno en los 10 partidos que ha jugado hasta ahora y puede convertirse en el primer jugador de su país que triunfa en un torneo de la máxima categoría, el 58º en la Era Abierta (desde 1968).

