“El VAR era para blanco o negro, no gris”. Si siguen leyendo sabrán muy pronto de quién es esta frase. Desde luego el VAR no vino para ponernos a todos de acuerdo ni a hacernos la vida más fácil, no. A esa conclusión ya habíamos llegado todos (creo) cuando anunciaron su implantación con aquel mantra de “corregir errores claros y manifiestos”. Tampoco vino para que dejásemos de hablar de los árbitros. Y si era ese el objetivo, ha salido regular. Porque con el tiempo, y el paso de las jornadas, ha quedado claro que hasta aquellos famosos “errores claros y manifiestos” ahora son interpretables.

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