¿Y España qué, otra vez en la lucha por las medallas en el balonmano? Ahí siguen los ahora bautizados por el marketing como Hispanos, fabricando cada enero semifinales como tornillos y partidos como catedrales. Como si fuera sencillo. Dicen los mayores expertos en la materia que no tienen a los mejores jugadores, ni el físico más temible, ni los lanzadores más poderosos. ¿Y qué más da? Ellos, a lo suyo. Otro encuentro para el museo de su historia, otra semifinal a la colección después de una tarde en Gdansk para pedir cita con el cardiólogo. Desde que se colgaron la primera medalla, la plata europea de 1996, han llegado a las semifinales en 22 de los 35 grandes torneos posibles. Las cinco últimas veces, seguidas. ¿Alguien da más en el deporte español?

