<strong>La primera moto en la que se subió, la Cota 25 de su hermano Joan, pesaba más que ella. Laia Sanz tenía entonces sólo 4 años </strong>y lo que empezó como un juego acabó convirtiéndose con los años en su pasión y en su modo de vida. «<strong>Sigo guardando aquella moto</strong>, igual que algunas otras de las primeras porque me hace mucha ilusión», reconoce en el plató de MARCA la Diferencia.

