«Me he sentido incómodo, porque teníamos un retardo como de medio minuto que no podíamos evitar y que no me permitía meterme dentro del partido.<strong> Iba escuchando lo que pasaba a través del pinganillo, pero esos 30 segundos me dejaban fuera y me costaba hasta concentrarme. Además creía que iba a ser más parecido a cuando lo ves desde arriba </strong>en el estadio si estás sancionado, pero te pierdes cosas. El foco de la transmisión está puesto siempre en el balón y nosotros solemos trabajar con un plano más amplio». Al míster del Linares Deportivo le molesta el resultado, por supuesto (4-2 ha caído su equipo ante el Celta B), pero también la situación: la tecnología no ha sido precisamente su mejor aliada en el primer partido ‘teletrabajado’.

