Es una pena, pero es lo que hay. Dos de los mayores talentos de nuestra liga, con plaza principal en el escaparate que mostramos al mundo, un par de reclamos insuperables por su juego y su carisma, me refiero a <strong>Vinícius </strong>y <strong>Gavi </strong>o <strong>Gavi </strong>y <strong>Vinicius </strong>que tanto da que me da lo mismo, se han convertido en insufribles cada vez que juegan. El caso de <strong>Gavi </strong>es llamativo. En apenas media temporada ha sido capaz de ocupar el trono de <strong>Casemiro</strong>, ahora en Inglaterra. El de repartir sin parar con la bula arbitral. Esa de la que no dispone, por ejemplo, <strong>Camavinga </strong>a quien por airear sus rizos se le enseña tarjeta amarilla sin pestañear.

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