Pese a que el partido estaba liquidado, con 34 minutos por jugarse se produjo el regreso de <strong>De Paul</strong> al <strong>Metropolitano</strong> vestido de corto, acompañado de una brutal pitada. No han gustado ciertas actitudes del campeón del mundo, al que ni siquiera el silencio de los ultras (que sólo cantaron para reclamar el escudo antiguo y señalar al palco) le ayudó a pasar desapercibido.

