Un canto al fútbol de ataque de Diego Pablo Simeone desde la alineación desembocó en un repaso del Atlético al Valladolid. No tuvo vértigo Simeone para juntar del centro del campo hacia delante a Koke, Lemar, Griezmann, Llorente, Morata y Correa. La atrevida fórmula resultó demoledora. En media hora el partido estaba finiquitado con los tres goles que reflejaron el marcador final. Una tarde de fútbol plácida para un equipo acostumbrado a sufrir partidos largos y crudos de masticar. Esta vez, al descanso el Atlético ya tenía los tres puntos en el saco. Es lo que tiene jugar al ataque cuando la inferioridad del contrario es manifiesta. Desde el regreso del Mundial el técnico argentino parece dispuesto a olvidarse de abrigarse más de la cuenta ante rivales a los que su plantel le saca dos o tres cuerpos de calidad. Al menos en casa. Ya lo hizo contra el Elche, cuando alineó juntos a Morata, João Félix y Griezmann. La abundancia de dinamita perfiló a un equipo de buen toque y pegada que se soltó el pelo y se convirtió en un torrente de llegadas y goles que desarboló al equipo de Pacheta.

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