Un instante, un segundo, un toque. Una <strong>genialidad</strong>, en definitiva. Eso hizo <strong>Antoine Griezmann </strong>en el minuto 19 para tirar abajo el muro del Valladolid. Le llegó el esférico de Koke y el 8, en plan artista, la tocó <strong>con el tacón</strong> para que Morata completara el jugadón. Llevaba casi 20 partidos sin marcar (luego rompió la racha tras una gran jugada) el bueno del Principito y pese a ello sigue siendo el mejor de este Atlético. Y costó 20 millones, para que algunos se lo hagan mirar… porque sólo su tacón vale más.

