Dani Ceballos llegó a casa este viernes de madrugada y no se quería ir a dormir. El trabajoso viaje de vuelta desde Vila-real no había disipado la explosión gozosa de marcar el gol que cerró la remontada en el estadio de La Cerámica (2-3). Estaba eufórico, según fuentes cercanas. Le aconsejaban acostarse y él se resistía. La noche copera de Ceballos le supuso una liberación intensa, después de meses de aguardar oportunidades e ir rellenando ratos sueltos.

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