Ningún futbolista del Real Madrid asomó el domingo la cabeza para dar su versión de la derrota en la final de la Supercopa contra el Barcelona. Abandonaron el estadio Rey Fahd de Riad silenciosos y golpeados. “Muy dolidos”, resumió Ancelotti, que viene rumiando desde antes del Mundial su preocupación por el momento del equipo, en particular por cómo defiende. El parón de Qatar no alteró una suave tendencia de hace meses: cada vez le generan más peligro.

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