Nueva York, la ciudad que nunca duerme, es a menudo tan agradecida como caníbal. Para los Knicks, con solo una presencia en playoffs en los últimos nueve años, la constante agitación mediática y presión masiva del entorno suelen acabar devorando su realidad. La franquicia vive este siglo en penumbra, habiendo ganado únicamente una eliminatoria de la fase final (2013) en más de veinte años. Y la cicatriz permanece visible, en cierta medida porque el contraste con el pasado lo alimenta.

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