Xavi Hernández respira tranquilo después de su primer título como entrenador del Barcelona. También lo hace el presidente Joan Laporta, que ha abierto las vitrinas por segunda vez desde que regresó a mandar en el Camp Nou. La victoria en el clásico ante el Real Madrid en la Supercopa de España regatea la tormenta siempre latente en el barcelonismo, sobre todo después de que el Barcelona se pasara un año y medio sin títulos, mismo periodo desde que se firmó el adiós de Lionel Messi. La paz, en cualquier caso, ya se olía en la Ciudad Deportiva Joan Gamper. El vestuario se entrega al técnico catalán, incluso hasta cuando Xavi sorprende al grupo con el plan de partido, como fue el caso en la final de Arabia Saudí ante el Madrid.

