Cristina Bucsa nació hace 25 años en Chisinau, Moldavia, aunque a los 3 emigró con sus padres a Torrelavega. Sentada sobre una silla, cuenta en Melbourne cuál es su filosofía de vida, ahora que es noticia por haber logrado su primer triunfo en Australia (2-6, 6-0 y 6-2 a Eva Lys) y haberse convertido en la sexta española que ingresa en el top-100 del circuito de la WTA. No es mérito menor, ni mucho menos, aunque ella ha logrado el acceso a contracorriente, alejada del prototipo moderno que se resume en contratos, patrocinios, comodidades y una exacerbada presencia en las redes sociales.

