Si la final medía las ganas de Madrid y Barça, está claro quién tenía el hambre atrasado. <strong>Gavi</strong> completó un partido descomunal para conducir a los azulgrana a un triunfo reconfortante. La Supercopa es un torneo de verano que se juega en invierno y tiene el peso que tiene. Pero al Barça no se le puede discutir ni su afán ni el buen juego.

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