Un rayo fulminó estas navidades el algoritmo del fútbol. Lucas Pérez, jugador del Cádiz, pagó 500.000 euros de su bolsillo para regresar al Deportivo. El equipo de su vida, sí. Pero un club que juega en tercera y por el que recibirá un sueldo mucho menor. Un cortocircuito en este negocio. Cuando todas las empresas contratan a community managers para convertir en fans a sus clientes, este deporte se esforzaba absurdamente en recorrer el camino inverso. Lo del odio eterno al fútbol moderno. Pero llega él, abre la cartera y saca el dinero para devolverle los domingos a su gente. Así que yo decidí malgastar un poco más mi tiempo preguntándole sobre esto y otras cosas al programa de inteligencia artificial Chat GPT, una revolución tecnológica y un salvavidas para quién no sepa ya a quién darle la tabarra. “Puede ser una decisión basada en sentimientos y no solo en factores económicos o de carrera”, me advirtió la máquina apelando a lo único de lo que, en teoría, carecía ella.

