<strong>No hubo partido</strong>. Ni color. <strong>Fue como una carrera de coches entre un Ferrari y un Twingo</strong>. El Ferrari despegó en cuanto se dio el pistoletazo de salida y el Twingo hizo lo que pudo, incluso consiguió maquillar el resultado con <strong>un gol de Benzema</strong> a última hora que quizá hasta se hubiese anulado por fuera de juego de Nacho, pero tampoco era cuestión de <strong>hacer leña del árbol caído</strong>.

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