El Girona supo aprovechar muy bien el terrible declive del Sevilla. Desde el primer minuto hasta el último, el conjunto andaluz fue un flan, un equipo derretido que se empeña en jugar de una forma que lo lastra, obstinado en sacar el balón desde atrás sin la calidad para ello, con la confianza por los suelos y un entrenador, Jorge Sampaoli, que no da con ninguna tecla para rehabilitar a los suyos. El conjunto andaluz se empeñó en facilitar el camino a un Girona que jamás perdió la fe y que se sobrepuso a sus dudas en defensa. Realmente, el fútbol se había mostrado injusto con el conjunto catalán, que fue superior al Sevilla a lo largo de todo el choque. Son muchos los problemas que afectan al cuadro hispalense, instalado en la zona baja de la clasificación, pero todavía no había llegado a regalar un partido de una forma tan lacerante. El error de Nianzou en el minuto 87 no se puede entender. Facilitó un robo de Valery y una deliciosa definición de Herrera. Un tanto que dispara al Girona hasta los 21 puntos y que deja al Sevilla, pura ruina, en una situación muy delicada. Por el momento, el camino de un equipo que ha disputado la Champions apunta a la Segunda División. El Girona, que hizo hasta 19 remates, le dio una buena lección.

