Atado y bien desatado. El fútbol regresa de la cima mundialista. Ya llegó al campo base de la Liga, de la Copa del Rey y de la Supercopa, esperando que la Champions lo devuelva a las alturas. No costará porque, si de algo sabe el fútbol, es de renovar la fe. Pero quiero dedicar este artículo a ideas sueltas que el Mundial, en su vorágine, no dejó desarrollar. Quizás lo de “ideas sueltas” no se corresponda con las cuestiones que quiero abordar, porque nos remiten a las estadísticas, ámbito que tiene la pretensión de atarlo todo, de no dejar nada suelto. Por supuesto que no lo consigue.

