España no pudo tomarse ni un minuto libre en su estreno mundialista ante Montenegro, el rival con más miga de la primera fase pero al que todos daban por derrotado desde el inicio contra la subcampeona de Europa. Sin alardes, la selección no pudo quitarse de encima a los balcánicos hasta los instantes finales aunque siempre con la sensación de que el encuentro lo tenía cogido por la pechera. La producción primero en ataque de Branko Vujovic (seis goles sin fallo al inicio de la segunda mitad) y la crecida de su meta Nebojsa Simic tras la pausa (nueve paradas en la reanudación) no sirvieron más que para retrasar una claudicación cantada.

