Que Jasikevicius es un entrenador exigente no hay casi ni que recordarlo. Su rostro feroz cuando las cosas no le van bien a su equipo, tampoco cambia demasiado cuando sí le van. Siempre quiere más. “No confundamos los puntos de Abrines con jugar bien”, decía al regresar del vestuario tras el descanso, al que se marchó el Barcelona con diez puntos de ventaja en Villeurbanne frente al Asvel.

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