Si el <strong>Dakar</strong> es épica, <strong>Carlos Sainz</strong> ha dado hoy una <strong>lección de pundonor y garra</strong> volviendo casi literalmente desde el hospital donde iba a certificar su abandono al maltrecho habitáculo del <strong>Audi RS Q e-tron</strong>, que había recibido un nuevo golpetazo unos minutos antes.

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