Dice Rafael Nadal que no es hombre de excesos ni defectos, ni demasiado arriba cuando gana ni demasiado abajo cuando pierde, y que donde más cómodo se siente es siempre al nivel del mar, vía de escape y relax para él. Al tenista de Manacor, que como bien se sabe nació en una isla y posee un impresionante catamarán atracado en Porto Cristo, donde reside, le entusiasma navegar y pasar las horas sobre el agua, relajándose, divirtiéndose o pescando, y a partir de ahora también compitiendo porque se convertirá en nuevo propietario de un equipo en el UIM E1 World Championship, el primer campeonato de embarcaciones totalmente eléctricas del mundo.

