No era algo esperable por la rotundidad del juego, pero la resurrección competitiva de los <strong>Brooklyn Nets desde el monumental cruce de cables de su base, Kyrie Irving, en el primer mes de curso en la NBA parece atender al patrón de equipo de confección extraña</strong>, que necesita un ‘electroshock’ para funcionar. Los del barrio de Prospect Heights de Nueva York son el mejor equipo desde que el ’11’ bordeó los límites de terminar fuera de la liga por un affaire antisemita que todavía tiene cola.

