Pocos minutos después de que Leo Messi levantase la Copa del Mundo en Qatar, una cuenta de Twitter colgó la foto de un anciano sentado en un modesto salón, frente a una mesita y un televisor en el que el astro argentino besaba la Copa. El hombre, desvalido, tenía una mano sobre su cuerpo y otra mano abierta sobre el sofá. Daban ganas de abrazarlo al doctor Carlos Salvador Bilardo (Buenos Aires, 84 años) el entrenador del equipo argentino campeón del mundo de México 86. Afectado por el síndrome de Hakim-Adams, una enfermedad degenerativa que le puede ausentar durante horas y le hace perder memoria, sus apariciones ya son a cuentagotas e impactantes por lo que tiene de simbólico para el fútbol mundial el legendario entrenador que jugó al fútbol en San Lorenzo de Almagro y Estudiantes de la Plata.

