Hasta que el <strong>Dakar</strong> instauró la posibilidad de <strong>reengancharse </strong>a la carrera, no completar alguna de las etapas en su totalidad suponía el abandono automático de la prueba. Eso es lo que le habría sucedido a Sainz ayer… aunque posiblemente, de haber tenido esta espada de Damocles sobre su cabeza, hubiesen apurado más sus opciones de terminar los 367 kilómetros que conformaban el trazado de la sexta jornada del Dakar.

