Durante algo más de media hora, Paula Badosa pasa un mal rato y se activa la luz de emergencia porque la española (7-5, 3-6 y 6-2 a Kaja Juvan, en 2h 17m) pega y pega duro, pero la bola, empapada por la humedad, se ha hinchado y ha ganado demasiado peso, y remolonea a la hora de salir despedida del cordaje de la raqueta. “¿Qué hago? ¡No va, no va! ¡Está así, así de inflada!”, dice en dirección a su banquillo mientras simula con las manos el tamaño de un balón de fútbol.

