El alpinismo siempre ha avanzado por comparación; las nuevas generaciones experimentan la necesidad de medirse a los que les inspiraron y a las montañas que les hicieron grandes. Solo para conocer su sitio. Los mejores siempre se acercan con una mirada distinta, con hambre de dejar su huella y mejorar lo establecido. Pero lo que acaban de firmar, el pasado 20 de mayo, los alpinistas norteamericanos Jackson Marvell, Alan Rousseau y Matt Cornell en la ruta conocida como la Slovak Direct al Denali (o Mc Kinley), la montaña icónica de Alaska, va mucho más allá. Es una revolución que obligará al resto a asumir cambios radicales en su forma de entender cómo hay que progresar por una montaña severa.

