El empate contra el Espanyol ha devuelto al barcelonismo a la frustración que le embarga desde hace tiempo cuando aspiraba a estabilizar su juego como líder de la Liga. La decepción fue tremenda para una afición que no deja de acudir al Camp Nou. La media de espectadores del año pasado superó la cifra de 71.000 y al derbi acudieron 88.095. La fidelidad de la hinchada es hoy el mejor valor del Barça. La gent blaugrana sabe que la suerte del club, arruinado y sin posibilidad de activar más palancas para fichajes, depende de un equipo todavía invertebrado, mitad joven y mitad veterano, y por tanto no deja de apoyar a los futbolistas de Xavi. El entrenador, sin embargo, no ha logrado en un año que su equipo sea fiable, doblemente eliminado en la Champions e igualado a puntos con el Madrid en la Liga.

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