En India, no pocos matrimonios cambian de vida para potenciar el talento ajedrecístico de sus hijos. En China, Uzbekistán y Kazajistán es el Gobierno quien busca y cuida a los portentos. En Irán también, pero luego los maltrata por motivos políticos y religiosos. El dominio asiático parece inevitable, y más aún si Rusia logra cambiar de la Federación Europea a la Asiática para burlar parte de las sanciones por la agresión a Ucrania. En cierto modo es un regreso al origen, porque se cree que el ajedrez nació en la India hace más de 1.500 años.

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Rusia quiere ser Asia

Ajedrez y Rusia son poco menos que sinónimos desde hace casi un siglo (1926) cuando el nuevo Gobierno soviético decidió fomentarlo masivamente por sus grandes cualidades educativas. Desintegrada la Unión Soviética, Rusia es el país más grande del mundo, con once husos horarios. De ellos, solo tres pertenecen a la Europa geográfica. Es lo que argumenta el millonario Andréi Filátov, próximo al presidente Putin, para solicitar que Rusia pase de la Federación Europea (ECU) a la Asiática (ACF), con el fin de burlar las sanciones internacionales.

    La Federación Internacional (FIDE) y la ECU permiten que los ajedrecistas rusos disputen torneos individuales con la bandera de la FIDE, pero las selecciones rusas están vetadas. Por razones no explicadas, la ACF se ha mostrado más laxa sobre ello hasta ahora, y el asunto está pendiente de la próxima reunión de su Asamblea General, a finales de febrero.

    El asunto es muy delicado, a juzgar por las declaraciones recabadas por EL PAÍS este miércoles. El presidente de la ECU, Zurab Azmaiparashvili, georgiano, atisba un conflicto: “Por canales extraoficiales sé que numerosos países asiáticos están a favor, a pesar de que saben que Rusia está sancionada en Europa y que quiere trasladarse solo para eludir sanciones”. Y añade: “Aparte de que desconozco la postura oficial de la FIDE, antes de entrar en un continente hay que salir del otro. Es difícil imaginar que Rusia pueda ser miembro de dos federaciones continentales a la vez”.

    El ruso Arkady Dvorkóvich admite que “la FIDE no decidirá hasta que lo haga Asia”. En principio, no ve obstáculos legales y cree que el Comité Olímpico Internacional tampoco. Pero advierte: “Las sanciones de la FIDE no dependen de lo que hagan los continentes”. Es decir, las selecciones rusas solo podrían aspirar a ser campeonas de Asia… si ganan a China, India, Uzbekistán, Kazajistán e Irán, entre otras.

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