La situación económica del <strong>Barcelona</strong> no es buena. Nada buena. En las oficinas del <strong>Camp Nou</strong> hay gran preocupación por los importantes pagos a jugadores que deben asumir en el mes de enero y el apuro financiero no sólo impide hacer refuerzos en el mercado de invierno, salvo alguna baja destacada, sino que en los despachos también ven difícil poder concretarlos en verano. Esta comprometida situación provoca que la Directiva se esté planteando hacer algunas renovaciones pero a precio de saldo: sus capitanes han pasado de estar en el mercado a ser objetivos de ampliación, para así no buscarles recambio, siempre y cuando se rebajen muchísimo la ficha.

