La liberación llega en forma de ace, a lo grande. En realidad, no podía ser de otra manera. No cuando se trata de Carlos Alcaraz, que persigue la bola como un guepardo, repele los zarpazos de Albert Ramos y a base de fe, corazón y una exacerbada convicción logra el punto (y el break) con el que consigue romper la camisa de fuerza después de 4h 34m de toma y daca. Al final, queda en pie él –citado este viernes con Sebastian Korda, el único que ha logrado rendirle esta temporada sobre polvo de lardillo– y maldice el catalán, raquetazo al suelo y frustración. Lo ha hecho prácticamente todo bien, pero el alud se lo lleva por delante: 6-1, 6-7(7), 5-7, 6-2 y 6-4. Escapa el murciano, que ha pasado un mal rato de aúpa. Ha estado a un tris de salir del grande francés, pero prevalece su propuesta radical, su luz: tantos golpes ganadores (74) como errores.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *