Los narradores del partido en Dallas no daban crédito. <strong>»Es un milagro de Luka Doncic y de los Dallas Mavericks», gritaban. El esloveno había facturado el mejor partido de su carrera, </strong>mejor partido del curso y una actuación en los altares de la historia. 60 puntos, 21 rebotes y 10 asistencias. Una línea estadística única en la mejor liga de baloncesto del mundo, propio del blanco y negro, que esconde ‘highlights’ descomunales.

