Visité España por primera vez durante un intercambio escolar con mis compañeros de colegio de Ipswich, una ciudad a algo más de dos horas de Londres. Fue en 2005 y tenía 14 años. Pasamos diez días en Pamplona, una ciudad de la que no conocía casi nada. De hecho, ni sabía que tenía un equipo de fútbol. Había buscado clubes que se llamasen Pamplona, pero no encontré ninguno. Me pasó como a Michael Robinson cuando le fichó el CA Osasuna, que buscó esa ciudad en el mapa de España y no la encontró. Todo cambió cuando descubrí, gracias a mi “hermano” de acogida, Javier, que sí existía un club y que vestía de rojo. Al final mi familia de acogida fue numerosa, la de Osasuna.

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