Un domingo por la mañana, hace siete años, estaba en casa con mi hijo, Manuel, viendo un FC Barcelona-Rayo Vallecano de LaLiga Santander por televisión. Los culés goleaban a los vallecanos. Habían marcado ya seis goles. Manuel, que entonces tenía solo tres años, me preguntó por el equipo de la franja roja. “Son el Rayo”, le dije y me sorprendió lo que respondió: “Pues a partir de ahora yo soy del Rayo”. No me lo esperaba. Nosotros somos de Fene, un pueblo a media hora en coche de A Coruña, y nadie en nuestra familia seguía a los madrileños. Ahora, sin embargo, todos somos un poquito rayistas.

