En Teahupo’o, un enclave paradisíaco y remoto situado en Tahití, la isla más grande de la Polinesia Francesa, se forma una de las olas más potentes y bellas del planeta. Allí, a 15.000 kilómetros de la sede olímpica de París, sueñan con llegar los mejores surfistas del mundo. La cita aspira a encumbrar al surf entre el público de masas. “Es una ola muy peligrosa, con consecuencias definitivas. Si va bien es increíble, pero si va mal puede resultar fatal”, explica Aritz Aranburu (Zarautz, 1985), el español que más lejos ha llegado en el circuito profesional de esta disciplina.

