Podría tratarse de una revolución dentro del mundo del alpinismo… o quedar en una nota a pie de página. Pero lo que acaban de hacer el inglés Will Sim y el alemán Fabian Buhl observa aires futuristas: acercarse a una montaña virgen del Himalaya (la torre de Gulmit) volando en parapente, escalarla, y regresar a la civilización volando de nuevo. Podría ser la puerta de acceso a una nueva forma de exploración de picos remotos escondidos en la enormidad del Himalaya. La idea, por transgresora que parezca, no es nueva, sino que fue soñada en los años 80 del pasado siglo, cuando unos pocos empezaron a despegar desde las cimas primero con el ala delta y, después, con el parapente.

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