Santiago Rivas recuerda perfectamente el día que probó por primera vez el vino. Era un mes de agosto y estaba con su familia de vacaciones en Roquetas de Mar. Uno de sus primos, Gilles Manzoni, al que todos llamaban Yilú, le invitó aquella tarde a dar una vuelta en su coche blanco. Yilú sacó del maletero una botella traída desde Beaujolais, una región francesa conocida por su vasta tradición vinícola. Cogió dos copas y le sirvió una a Rivas. En el momento en que la bebida impregnó su paladar, nació una afición que más tarde convertiría en su profesión. Tras formarse profesionalmente durante más de dos décadas, en 2018 se proclamó campeón de España de cata a ciegas por equipos.

