Dibu Martínez, cero partidos en Champions; Alexis Mac Allister, también cero; Enzo Fernández, cinco; Nahuel Molina y Julián Álvarez, seis; Cuti Romero, 12. La gloria eterna fue para Lionel Messi y también para una cuadrilla de jugadores que, en su mayor parte, apenas tenían huella en las altas instancias del fútbol europeo. Bien por su juventud, porque su carrera había discurrido en clubes medios, o porque estando en equipos de primer nivel aún no se habían destapado a lo grande. Ese era el expediente del once titular de Lionel Scaloni ante Francia salvo los casos del 10, la gran carrera de Ángel Di María y el callo de Nicolás Otamendi.

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