El tenis es talento y dedicación, pero el Tetris de la élite exige un tercer componente fundamental: una estructura profesional adecuada para el jugador. Sobre esos cimientos está edificándose la fulgurante carrera de Carlos Alcaraz, que este miércoles (hacia las 15.00, Eurosport) se medirá con el catalán Albert Ramos en la segunda ronda de Roland Garros. El éxito del murciano, 19 años y pura efervescencia, se escribe en plural mayestático porque entre bastidores cuenta con un sofisticado entramado de personas que están guiándole hacia la cúspide de su deporte. Son su guardia pretoriana, catapulta y anclaje a la vez. Va hacia el infinito Carlitos, pero siempre con los pies en el suelo.

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