De entre todos, ellos. De las muchas miradas que merece la gran final de Qatar, el hermoso duelo entre Messi y Mbappé es el que genera más expectativa. Dos compañeros, dos generaciones, dos estilos. Ellos representan la eterna y mitológica lucha entre el poderío y la sabiduría que, sea cual sea el resultado, el fútbol recreará y el Mundial hará célebre. Dos líderes tan universales que a estas alturas nos parecen personajes de ficción. Héroes de cómic con superpoderes y, al mismo tiempo, pobres tipos con la demanda de un país sobre la espalda. La final será un partido aparte entre dos futbolistas únicos: uno que representa el pasado y otro el futuro, pero que el domingo lo conjugarán todo en presente y para siempre, porque el Mundial hace historia sin preguntar por la edad. Mientras Mbappé y Messi buscan el momento de abrir el partido en canal, dos ejércitos disputarán una partida de ajedrez atlética, inteligente y apasionada que el mundo mirará con la respiración contenida.

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