Dice mi amigo Jose Manuel que Lukita es nombre de niño que vive en Las Tablas, el tercer hijo de una familia que no se atrevió a tanto con los dos primeros y encontró la ventana de oportunidad perfecta el día que la madre -me la imagino alta, con mechas y conduciendo un Smart- anunció que, después de dar a luz, entraría a formar parte de una candidatura de Ciudadanos. “Ocurre que, cualquier tarde de otoño, Lukita baja al barrio a jugar una pachanga con otros niños de su edad y, claro, los del barrio tiran fuerte”, sentencia mi amigo con una sonrisa maliciosa en la cara: es su particular manera de explicar la victoria de los argentinos sobre los croatas, de la realidad frente al relato, del dios del fútbol frente al enésimo contrapunto de temporada.

