El <strong>Sevilla</strong>, como club, no piensa tolerar ni <strong>faltas de disciplina ni de respeto </strong>dentro de su organigrama. Partan del lugar que partan y las pronuncie quien las pronuncie. Es decir, el <strong>fuerte enfrentamiento entre Isco y Monchi </strong>tiene un desenlace claro: el malagueño debe <strong>abandonar cuanto antes la disciplina sevillista</strong>. Cierto es que las aguas se han calmado con el paso de los días, no se respira la misma tensión, pero <strong>la herida sigue abierta y entienden los dirigentes que no pueden permitir ciertas faltas de respeto</strong> dentro de un vestuario cogido con alfileres. Al igual que se le comunicó a <strong>Marcos Acuña</strong> (por no operarse) o <strong>Papu Gómez </strong>(por abandonar el estadio con el equipo jugando con nueve ante la Real) que se <strong>buscasen destino en enero</strong>, lo mismo está sucediendo con <strong>Isco y su entorno</strong>. El Sevilla desea que salga en enero. El mercado dirá cómo y dónde.

