Pocas cosas hay más sagradas en <strong>Brasil</strong> que el fútbol y, por extensión, la selección y el <strong>Mundial</strong>. Esa devoción innata tiene sus cosas buenas, como impulsarte a ganar cinco ediciones de la Copa del Mundo, y sus cosas malas, como estos días. <strong>La eliminación en Qatar 2022, <a href=»https://www.marca.com/futbol/mundial/album/2022/12/09/63938dce46163fe54c8b45e8.html» target=»_blank»>decepcionante e inesperada,</a> ha agrandado una herida de 16 años.</strong> Ya han pasado dos décadas desde el gran triunfo en Corea y Japón 2002 y, tras fallar desde 2006, había muchas esperanzas en esta ocasión. <strong>Habrá numerosos cambios, estructurales y de menor calado.</strong>

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