<strong>Otro sorpresón.</strong> Portugal se despide en cuartos de final ante una Marruecos que, haga lo que haga ya, pasará a la historia de los Mundiales. Un chispazo decantó la balanza en unos cuartos de final en donde Portugal fue mejor en cuanto al juego, pero peor en efectividad (¿os suena de algo?). <strong>Partidazo de Bono, que en octavos y en semis dejó su portería a cero.</strong> Cristiano jugó casi toda la segunda mitad pero no pudo ser el revulsivo que buscaba su selección. Por edad, posiblemente sea su última Copa del Mundo. Y no se mereció este final.

