Brasil avanza en Qatar en modo apisonadora y el país baila y disfruta al ritmo que imponen Neymar, Vinicius, Richarlison y compañía. “Aquí sorprende que haya polémica porque bailen y les guste expresar la alegría”, cuenta Naiara Galarraga, corresponsal de EL PAÍS en São Paulo. La periodista resalta el papel de pegamento que tiene el fútbol en el país. “Ver aquí el Mundial es una excusa para celebrar y para evadirse de las miserias cotidianas, que son muchísimas”, reflexiona Galarraga en el vídeo que acompaña a esta noticia, un fragmento de su intervención en Fútbol Sapiens, el programa diario de debate e información sobre Qatar de Universo Mundial. “En un país tan clasista, desigual y racista como Brasil, el fútbol es de las pocas cosas que une”.

